Perfeccionismo En La Alimentación

Ser una persona perfeccionista puede que te esté boicoteando más de lo que piensas

Siempre trato de ayudar a todos mis pacientes en aspectos personales que pueden repercutir en su alimentación y el perfeccionismo es uno de ellos. Muestra de ello es este texto que te facilito de un libro que recomiendo titulado “La búsqueda de la felicidad: ¿por qué no serás feliz hasta que dejes de perseguir la perfección”, de Tal Ben-Shahar, profesor de psicología positiva en la Universudad de Harward.

Para una persona perfeccionista, el fracaso no tiene cabida en el trayecto hasta su objetivo y el recorrido hacia su meta es el más corto o directo: una línea recta. Todo lo que impida su progreso hacia su propósito es un obstáculo inoportuno o un impedimento en el camino. En cambio, hay que admitir que el fracaso constituye una parte del viaje de trasladarse desde donde se está hasta donde se quiere estar, considerando además que el recorrido óptimo no es una línea recta sino algo más parecido a una espiral ascendente, sabiendo que a lo largo del camino habrá varios desvíos. Al perfeccionista le gusta pensar que el camino hacia sus objetivos puede ser y será una línea recta, sin posibilidad de fracaso, pero su idea no se corresponde con la realidad. 

El perfeccionista, con su aspiración de una progresión impecable a lo largo del camino hacia su objetivo, es irracional en las expectativas que se marca para sí mismo y para su vida, a veces viviendo de ilusiones sin poner los pies en la tierra. Esto es erróneo, pues hay que aceptar que el camino a recorrer no siempre seguirá una línea recta y lisa y que, inevitablemente, encontrará obstáculos y desvíos, contemplando los hechos y la lógica mientras se contacta con la realidad.

La característica fundamental del perfeccionismo se resume en el MIEDO AL FRACASO. El perfeccionista está condicionado por su miedo, que no es otro que caerse, desviarse, tropezar o equivocarse. Muchas veces, ante la posibilidad de fallar, empieza a evitar desafíos y actividades que conlleven riesgo al fracaso. Y cuando realmente fracasa, se siente devastado, lo cual no hace más que intensificar su miedo a fracasar en el futuro.

Está claro que a nadie le gusta fracasar, pero hay que entender que no existe otra forma de aprender y, al fin y al cabo, de triunfar. Desviarse del camino no siempre es negativo y puede ofrecer opciones y lecciones que de otra forma no se habrían presentado. Cuando no se tiene miedo a fracasar se puede aprender de los errores analizando las causas, volviéndolo a intentar y esforzándose incluso más, progresando aun más. De esta manera, las posibilidades de alcanzar realmente los objetivos son mucho mayores. Se pueden tener perfectamente las mismas aspiraciones que una persona perfeccionista, pero debemos valorar el recorrido que lo conducirá hasta nuestro destino.

Para un perfeccionista, las cosas están bien o mal, no existen otras categorías. No hay áreas grises ni matices, solo existen los extremos sin reconocer que en medio puede haber algo más. El perfeccionista lleva la existencia de los extremos al extremo, pero también se dan una gran cantidad de puntos entre los extremos que pueden resultar necesarios y valiosos en sí mismos.

Un perfeccionista puede desarrollar una ACTITUD DEFENSIVA, las críticas pueden dejar al descubierto errores o imperfecciones. Debido a la mentalidad del todo o nada, los perfeccionistas perciben las críticas como algo potencialmente catastrófico, como un ataque peligroso a su sentimiento de valía personal, adoptando así una actitud extremadamente a la defensiva y, en consecuencia, son incapaces de valorar la consistencia de dichos juicios y el aprendizaje que de ellos se puede extraer. El perfeccionista puede afirmar que desea aprender de los demás, pero, en realidad, no está dispuesto a asumir lo que conlleva el aprendizaje: admitir un defecto, imperfección o error, porque su mayor preocupación, en realidad, consiste en demostrar que tiene razón.
Ser perfeccionista podrá desencadenar AUTOESTIMA BAJA (si las cosas no salen bien), DESÓRDENES ALIMENTARIOS (se criticará por ese kilito de más o por no verse perfecto en el espejo), DEPRESIÓN (por no disfrutar de la vida o del trayecto o simplemente no conseguir el objetivo), ANSIEDAD (ansiedad por el fracaso). Está claro que no todos los sucesos negativos cuentan con un lado positivo, pero debemos de transformar los contratiempos en oportunidades, transcurriendo por la vida con una mentalidad OPTIMISTA en lugar de PERFECCIONISTA.

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